MEMORIAS ESTADÍSTICAS

ESTADÍSTICA 2006

ESTADÍSTICA 2005

ESTADÍSTICA 2004

ESTADÍSTICA 2003

ESTADÍSTICA 2002

A modo de conclusión políticamente incorrecta (de la memoria 2003)

(OS ASEGURO QUE VALE LA PENA LEERLO)

 (O lo que podrían ser las reflexiones en voz baja de cualquiera de los compañeros y compañeras que hacen posible día a día el trabajo de esta Asociación).

Almería Acoge ha pasado un año más, y son ya 17, intentando hacer verdad aquello que, dicho de una forma o de otra, definimos como nuestra finalidad última: que esta Almería nuestra sepa aprovechar la riqueza económica, si, pero más aún cultural y social que hoy tiene y aprenda a convivir en igualdad y en libertad, y así nos vayamos convirtiendo en una nueva sociedad fruto de la mezcla, del mestizaje… de aprender juntos a construir ese otro mundo posible.

Ha pasado un nuevo año también por Hassan. Hoy ha estado en el Centro de Información y Acogida y ya no se parece a aquel niño que en el 95, porque estaba recibiendo clases de apoyo,  participó en el primero de los campamentos interculturales que pusimos en marcha, junto a otros cientos de niños y niñas que hoy viven en Almería y nacieron en otro centenar de lugares distintos.

Hassan terminó la ESO, hoy tiene trabajo y permiso para tenerlo, como el resto de su familia. Su hermana Fátima no ha necesitado nuestras clases de apoyo para aprender la lengua en la que seguir sus estudios y crecer entre nosotros; aunque vino a España después que Hassan, ha contado con un ATAL que le ha facilitado terminar el curso con mejores notas, un ATAL que, aunque insuficiente (porque siempre será insuficiente el presupuesto que gastemos en educación), felicitamos todos los días. Por eso Fátima no encontró nuestra oferta de clases de apoyo, pero sí se encuentra feliz con un grupo de su colegio, participando en el taller de educación en valores e interculturalidad.

Los padres de Hassan y de Fátima viven ya en una casa propia; es verdad que no se trata de un barrio maravilloso, también allí hace falta trabajar mucho, pero es su casa y cada vez se sientes más de aquí. Ya tienen casa, ahora sólo necesitan que les dejemos ser nuestros vecinos.

A su lado han alquilado otra casa una familia que se formó en Rumanía. Ellos han tenido peor suerte; Ciprián lleva ya tres años y medio ( desde que llegó) trabajando en el campo, pero le han dicho en la Subdelegación del Gobierno que eso no es suficiente, (“que no está arraigado” dice con sonrisa triste) y en la Asociación le confirmamos que no tiene posibilidad de conseguir el preciado permiso; tendrá que aguantar y sufrir la tensión y el miedo de ser identificado como “ilegal”, le han dicho que si aguanta hasta cinco años y lo puede demostrar, y no cambian la Ley (todos conocen ya la afición de los gobiernos de España a cambiar o modificar la Ley de Extranjería, esa que llaman “para la integración de los inmigrantes”), pues eso, que si aguanta cinco años y lo puede demostrar como ellos le pidan, podrá seguir haciendo lo que hace ahora, trabajar, pero con permiso; será un descanso para él y su jefe que también se la juega.

Peor ha sido lo de Meter, un lituano conocido, que cuando ya lo tenía casi todo listo para demostrar sus tres años aquí y que su hermano tiene “papeles”, le han abierto una orden de expulsión; todo se le ha venido abajo, por más que su esposa ya se vino hace un año y no tiene aún trabajo, pero han tenido un niño que, será ilegal, pero es precioso.

Cerca del barrio se ven otras situaciones, un grupo bastante grande (unos veinte) sobreviven hacinados en un casa vieja sin muchas condiciones y no es muy cara, sólo pagan 60 euros por cama; eso ya es mejor que lo del primo Mustapha, que vive con otros siete en una chabola de plástico y puertas viejas, pero todo se andará… al menos eso esperan.

Esta mañana pasó también la hermana de Edgar, Luz María; trabaja en una casa. Ha tenido suerte, no es que le paguen mucho (500 euros; “como está interna tampoco tendrá muchos gastos” ha dicho la señora), pero al menos no está en la calle, como Malika, que vino con un contrato de tres meses por el que pagó más de tres mil euros allí en Marruecos, y ahora le dicen que no puede trabajar más y que tiene que volverse al pueblo, y que la han engañado cobrándole ese dinero ,¡ como si no supiéramos todos cómo no deberían funcionar las cosas que así funcionan ¡.

No, la hermana de Edgar trabaja en una casa y como ella sabe que puede llegar a mucho más, ha estado haciendo un curso de cocina y otro de informática en la Asociación; no es que sea una experta,  nunca se había sentado delante de un chisme de esos) pero por lo menos ya tiene un correo electrónico y de vez en cuando ahorra en teléfono mandando correos electrónicos a algunas amigas y familiares con más suerte allá en su país.

Hace poco volvió Ahmed, ese también tuvo suerte, a los tres días de estar aquí unos desgraciados le pegaron una paliza por la noche; menos mal que no le rompieron nada (como dice él) porque después empezó la campaña fuerte y ha podido trabajar unos meses; la verdad es que está desesperado; no se esperaba que esto fuera así, está pensando en volver, dice que aquí no le quieren, que le parece que alguna gente hasta lo mira con miedo, que el nunca le ha hecho daño a nadie y que no se merece esto… como si alguien se mereciera tener que dejar lo suyo y los suyos para poder seguir malviviendo.

Pero la verdad es que ya nos preocupan estas situaciones; lo hemos estado hablando al final de la mañana el equipo del Centro, porque ha pasado Tatiana esta mañana y sigue fatal. Da la sensación de que ha perdido totalmente la cabeza; hemos estado haciendo cuentas por encima y serán entre cincuenta y sesenta las personas con depresión este año y algunas bastante peor, y no sólo los que han estado ingresados en psiquiatría; cualquier día pasará algo y entonces alguien se preguntará por qué no se hace nada con esta gente… y quizá alguien se pregunte algo más importante: qué mundo estamos haciendo para que se llegue a estas situaciones.

Por lo menos Erika viene contenta, ha quedado con Antonio, su monitor de clase y seis compañeros y compañeras de curso; lleva ya dos años aprendiendo cómo nos comunicamos en castellano, y cómo nos explicamos la vida en esta parte del mundo (vamos, eso que llamamos cultura), pero me da la sensación de que más que un grupo de clase, son un grupo de ocho amigos que encuentran un espacio en el que intercambiar, comunicarse sus experiencias, aprender unos de otros... además le ha servido para mejorar el trabajo. Erika empezó limpiando en una casa, pero en cuanto aprendió a defenderse en español, consiguió un puesto en recepción de un hotel; no sabíamos que  hablaba otros cuatro idiomas, es otra riqueza más; hasta hace poco en España sólo se hablaba castellano.

También ha pasado Javier, es un nuevo voluntario, del último grupo de formación, y va a empezar a ponerse al día en temas de extranjería, porque, aunque estudió derecho, el día a día de esta Asociación requiere información muy fresca y muy práctica. Al principio ha estado apurado, no es lo mismos lo que él interpreta de la Ley y lo que la Oficina de Extranjeros dice que hay que interpretar, así que aunque el jefe de Mamadou haya presentado una oferta de trabajo al INEM porque lleva año y medio sin poder contratar a un ferrallista, no le van a dar permiso para que siga haciendo ese trabajo que ya realiza hace, eso, un año y medio.

Pero después ha tenido suerte, Abdelilah pasó sólo a traer una flor y enseñarnos, por fin, su permiso de trabajo. También ha pasado Mirta Aurora y también venía contenta, no sólo le han hecho un contrato en el bar al que la derivó el compañero responsable del programa de Inserción Laboral, sino que, además, por fin ha conseguido reagrupar a su familia; Almería cuenta desde ayer con dos nuevos vecinos, de 7 y 9 años, que no habían visto a su madres desde hace cuatro.

Bueno, son casi las tres, los compañeros de administración se quedan a comer porque no da tiempo de terminar no se qué informes y cuentas, y yo no he terminado de pasar las fichas de hoy;  después vendrán pidiendo memorias y estadísticas, y estará muy bien, pero la gente, sus problemas, sus sufrimientos, sus grandezas y sus alegrías... su vida,  pasa por aquí y eso va a ser difícil ponerlo en una memoria. Quien quiera verlo, venga, trabaje, comparta y viva. Estáis todos invitados.

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